Voy a contarles qué es lo que pasa
conmigo, con el abandono y con este cachorro.
Desde que de verdad soy parte de la Igle,
y me tomo esto en serio, han habido cosas que me han llamado bastante la
atención y como en todo han habido otras que solo con el tiempo he podido
conocer, entender y vivir.
"Abandono" es una de esas
palabras que para mí se las traía.
Cómo abandonarme?
Pero qué es exactamente lo que significa “abandono”?
He aquí la definición de la Real Academia Española (RAE) para la palabra en cuestión: “Renuncia sin
beneficiario determinado, con pérdida del dominio”
Ojo, si la leyeron bien, dice las palabras renuncia y pérdida de dominio.
Entonces, Hallo! Lo que me están diciendo
es qué me lance de un avión sin paracaídas? Qué le ceda mi dominio de mí y todo
lo relativo a mí a su Ser que ni siquiera puedo ver?
Eso sonaba como confiar en que el viento me iba a
sostener, algo por demás imposible.
Para mí eso, no era una opción.
Claro, no vayamos muy lejos que de cosas
así de “voladas” está llena la Biblia y el caminar con Dios de muuuuchos
santos, como Pedro caminando sobre el agua.
Pero yo necesitaba algo más para poder
entender y dimensionar esto.
Y apareció Tin!
Mi cachorrito fue rescatado recién nacido
de la calle, de una bolsa de basura por la muchacha que me lo dio, imaginen el
miedo que a él podrían provocarle muchas cosas, pero sin embargo, es muy
juguetón, alegre y cariñoso.
Una vez como es costumbre en él, estaba
acostado encima de mí, deliciosamente dormido y casi cayendo de mí y de la cama,
pero seguía super seguro y confiado, porque yo lo cuidaba y sabía que si era necesario
lo alzaría.
Eso! Eso era todo! Él confiaba que yo lo cuidaba aún cuando
estaba dormido y finalmente contemplándolo entendí que era abandonarse.
Ahora puedo decirles, abandonarse es
confiar en que Dios te va a cuidar para que no te lastimes, incluso en los
riesgos que quieras correr.



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