Compartir la alegría del Encuentro con XTO.
Este blog se dirige a jóvenes con quienes se busca compartir "la belleza de la fe" tal como nos propone Nuestro Papa Benedicto XVI.
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viernes, 26 de julio de 2013

Mi maestro en el abandono

       Podrán reírse bastante cuando lean esto, de que ese que me ha enseñado no ha sido ningún gran santo ni sacerdote o religiosa, más aún ni siquiera es humano.

Les presento a Tín, mi gatito. 
Voy a contarles qué es lo que pasa conmigo, con el abandono y con este cachorro.
Desde que de verdad soy parte de la Igle, y me tomo esto en serio, han habido cosas que me han llamado bastante la atención y como en todo han habido otras que solo con el tiempo he podido conocer, entender y vivir.
                             
"Abandono" es una de esas palabras que para mí se las traía. 
Cómo abandonarme? 

Pero qué es exactamente lo que significa “abandono”?
He aquí la definición de la Real Academia Española (RAE)  para la palabra en cuestión: “Renuncia sin beneficiario determinado, con pérdida del dominio”
Ojo, si la leyeron bien, dice las palabras renuncia y pérdida de dominio.

Entonces, Hallo! Lo que me están diciendo es qué me lance de un avión sin paracaídas? Qué le ceda mi dominio de mí y todo lo relativo a mí a su Ser que ni siquiera puedo ver?
Eso sonaba como confiar en que el viento me iba a sostener, algo por demás imposible.
Para mí eso, no era una opción.

Claro, no vayamos muy lejos que de cosas así de “voladas” está llena la Biblia y el caminar con Dios de muuuuchos santos, como Pedro caminando sobre el agua.

Pero yo necesitaba algo más para poder entender y dimensionar esto.
Y apareció Tin!

Mi cachorrito fue rescatado recién nacido de la calle, de una bolsa de basura por la muchacha que me lo dio, imaginen el miedo que a él podrían provocarle muchas cosas, pero sin embargo, es muy juguetón, alegre y cariñoso.
 
Una vez como es costumbre en él, estaba acostado encima de mí, deliciosamente dormido y casi cayendo de mí y de la cama, pero seguía super seguro y confiado, porque yo lo cuidaba y sabía que si era necesario lo alzaría.

Eso! Eso era todo!  Él confiaba que yo lo cuidaba aún cuando estaba dormido y finalmente contemplándolo entendí que era abandonarse.

Ahora puedo decirles, abandonarse es confiar en que Dios te va a cuidar para que no te lastimes, incluso en los riesgos que quieras correr.

Así que ya saben, suéltense en el amor de Dios!       

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