Quiero compartirles un poquito de mi reflexión acerca de las lecturas de este Domingo XVII, antes haciendo la salvedad de que la que escribe solo busca hacer un ejercicio personal de la palabra y lo que esta me dejó resonando, y en ese espíritu de Iglesia y de amigos compartir esto y claro haciendo una salvedad más grande de que soy una simple agente pastoral, no ninguna exegeta ni teóloga.
De la primera lectura: me encantó ver a Abrahán "pulseársela" a Dios x toda la gente, buenos y malos, y lo cercano pero atinado de su discurso y sobre todo su astucia empezando con el "Señor" y siguiendo con: " «¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás al lugar por los cincuenta inocentes que hay en él? ¡Lejos de ti hacer tal cosa!, matar al inocente con el culpable, de modo que la suerte del inocente sea como la del culpable; ¡lejos de ti! El juez de todo el mundo, ¿no hará justicia?» "
El salmo sencillamente se pasa, es la voz cantante de aquel que se reconoce escuchado, y del mejor escucha, Dios que SIEMPRE, léanlo bien, SIEMPRE ESCUCHA
Segunda lectura: mucho que rescatar como en todo, yo hoy me quiero fijar en esto: “Borró el protocolo que nos condenaba con sus cláusulas y era contrario a nosotros; lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz.” Listo! Allí se los dejo, para mí, más claro ni el agua!
Evangelio: se los voy a hacer desde lo que los niños entender:
Aserrín, Aserrán, los maderos de San Juan
"El Amigo inoportuno" por VALIVÁN
Que no nos pase como los maderos de San Juan, sepamos ser perseverantes en nuestra oración, sepamos pedir ayuda a nuestros amigos, acerquémonos a orar y a hablar así con Dios, con la naturalidad de la familia, de los amigos.
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