Compartir la alegría del Encuentro con XTO.
Este blog se dirige a jóvenes con quienes se busca compartir "la belleza de la fe" tal como nos propone Nuestro Papa Benedicto XVI.
Compartir nuestro caminar y nuestro crecimiento espiritual.
Habla de experiencias que se viven día a día cuando caminamos en Iglesia añorando alcanzar la Alegría Plena, la Santidad.

lunes, 28 de octubre de 2013

Perdiéndome la Eucaristía

         Ayer venía de una gira del TCU de uno de esos lugares donde vas y sabes que es casi imposible regresar y que hay que invertir casi un día de camino para llegar o para venir y sufrí, sí sufrí, algo que jamás había sufrido y es tan grande mi dolor y más aún mi sorpresa del tamaño del mismo que es por eso que se los quiero compartir.

          Cuando decidí confirmar mi participación en la gira estaba segura del reto que iba a ser, reto incluso de resistencia física, segura también de las múltiples incomodidades que podría vivir y que también era una de esas experiencias emocionantes pero atemorizantes a la vez, luego vi las actividades que me surgieron, que para mí eran importantes (por la gente con la que comparto y por lo que compartimos) y que me iba a perder y finalmente al tener "el tiempo de viaje" me percaté de que muy muy probablemente me iba a perder poder "ir a misa" y con mayor dolor aún poder comulgar.

          ¡Oh cielos! de verdad que en ese momento les aseguro que estuve casi apunto de cancelar y renunciar a la gira, pero, y el compromiso con la gente que nos esperaba, con los compañeros y la profesora y mi TCU...?... Ni modo, con emoción, dolor y algo de miedo y sensación de vulnerabilidad me fui y todo.

          El viaje, las experiencias, los recuerdos y demás para esto no me son lo importante, lo importante fue el regreso.

          Desee todo el camino llegar pronto, que las calles estuvieran despejadas y que no fueran tantas las paradas  para poder llegar a alguna misa a algún lugar donde me pudieran dejar y poder regresar a casa con todas las fuerzas de mi corazón, como quién desea que llegue el momento de volver a casa después de un muy largo viaje.

          De nuevo, ¡Oh detalle! resulta ser que 2 de mis compañeros necesitaban tomar otra ruta, algo más larga, algo más congestionada, que podría hacer mínimas mis posibilidades de llegar a alguna misa, incluso la que más tarde sé que hay, y nada, a los demás no les molestaba, así que ¡esta bien!, tomemos la ruta larga, no tienen idea las veces que volví a ver el reloj.

         Finalmente entramos a la ciudad y yo con deseos de ver una Iglesia encendida que supiera que tenía misa por empezar pero nada, más de una ya con las luces apagadas, finalmente veo que es posible llegar a una y que el reloj me favorece, existe una leve posibilidad, pero sale otro factor más, aparte de la renuncia ya hecha, la obediencia filial.

          Resulta ser que como yo traía muchas maletas y venía de noche con un gran aguacero, mi papá quedó en irme a recoger al lugar donde nos iban a dejar, así que llamé para decirle de mis planes de correr para llegar a la misa pero me dijo que era ya muy tarde y con tantas maletas y lloviendo, en pleno San José podría ser peligroso que mejor no lo preocupara y me fuera hasta donde quedamos.

         Ya en ese momento de igual manera, estaba tarde para la misa en cuestión, ya hacía como 10 minutos que había empezado, pero para mí, obvio "algo" era mejor que nada, sin importar que llegará de 15 a 20 minutos tarde (por la carrera hasta la Iglesia), pero por el amor a mi papá, a mi familia que él mismo me decía que me estaban ya esperando, le hice caso.

          No puedo poner en palabras todo lo que sentí, creo que las lágrimas que se me empezaron a salir  y el nudo en la garganta fueron la forma que encontré para de alguna manera expresarlo.

          Vamos a ver si me entienden: ME ESTABA PERDIENDO DE IR A MISA, PERDIENDO DE COMULGAR, de compartir con ese que me ama más allá de lo que puede pensarse y sentirse el amor y que con el fin de enamorarme hace todo lo que puedo y no puedo ver, todo lo que puedo y no sentir, ese que decidió darse hasta su sangre por mí,...
Finalmente comencé a comprender lo que significaba perderme una misa, lo que significaba la posibilidad de disfrutar de una misa, de comulgar, que incluso tantas veces no podemos...

           La noche siguió, yo fui obediente, y vine a casa con mi papá, y empecé a entender (por lo menos en una pequeñita parte) a tantos tantos santos que me adelantan en mi camino. Les cuento esto con 2 anhelos:

  • ojalá nunca tengan que extrañar y doler la ausencia de la eucaristía, porque gozan siempre de disfrutarla, incluso de paladearla, de comulgarla, de fundirse con ella y sean quienes me adelanten también en el camino.
  • si les toca como a mí, llorar o sufrir de alguna manera su ausencia, sepan que habemos varios que lo pasamos y que siempre podemos regresar a su abrazo y que nos sirva también de paso para quienes por consecuencia de nuestros actos nos privamos de disfrutarla de delicioso dolor de contrición, de ese amor que busca desmedida y locamente a quien es su amor, así deba lanzársele primero a pedir perdón.


lunes, 29 de julio de 2013

Una pequeñita reflexión acerca de este Domingo XVII Ciclo C

Quiero compartirles un poquito de mi reflexión acerca de las lecturas de este Domingo XVII, antes haciendo la salvedad de que la que escribe solo busca hacer un ejercicio personal de la palabra y lo que esta me dejó resonando, y en ese espíritu de Iglesia y de amigos compartir esto y claro haciendo una salvedad más grande de que soy una simple agente pastoral, no ninguna exegeta ni teóloga. 

De la primera lectura: me encantó ver a Abrahán "pulseársela" a Dios x toda la gente, buenos y malos, y lo cercano pero atinado de su discurso y sobre todo su astucia empezando con el "Señor" y siguiendo con: " «¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás al lugar por los cincuenta inocentes que hay en él? ¡Lejos de ti hacer tal cosa!, matar al inocente con el culpable, de modo que la suerte del inocente sea como la del culpable; ¡lejos de ti! El juez de todo el mundo, ¿no hará justicia?» "

El salmo sencillamente se pasa, es la voz cantante de aquel que se reconoce escuchado, y del mejor escucha, Dios que SIEMPRE, léanlo bien, SIEMPRE ESCUCHA

Segunda lectura: mucho que rescatar como en todo, yo hoy me quiero fijar en esto: “Borró el protocolo que nos condenaba con sus cláusulas y era contrario a nosotros; lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz.” Listo! Allí se los dejo, para mí, más claro ni el agua!

Evangelio: se los voy a hacer desde lo que los niños entender:
Aserrín, Aserrán, los maderos de San Juan
"El Amigo inoportuno" por VALIVÁN
Que no nos pase como los maderos de San Juan, sepamos ser perseverantes en nuestra oración, sepamos pedir ayuda a nuestros amigos, acerquémonos a orar y a hablar así con Dios, con la naturalidad de la familia, de los amigos.

viernes, 26 de julio de 2013

Mi maestro en el abandono

       Podrán reírse bastante cuando lean esto, de que ese que me ha enseñado no ha sido ningún gran santo ni sacerdote o religiosa, más aún ni siquiera es humano.

Les presento a Tín, mi gatito. 
Voy a contarles qué es lo que pasa conmigo, con el abandono y con este cachorro.
Desde que de verdad soy parte de la Igle, y me tomo esto en serio, han habido cosas que me han llamado bastante la atención y como en todo han habido otras que solo con el tiempo he podido conocer, entender y vivir.
                             
"Abandono" es una de esas palabras que para mí se las traía. 
Cómo abandonarme? 

Pero qué es exactamente lo que significa “abandono”?
He aquí la definición de la Real Academia Española (RAE)  para la palabra en cuestión: “Renuncia sin beneficiario determinado, con pérdida del dominio”
Ojo, si la leyeron bien, dice las palabras renuncia y pérdida de dominio.

Entonces, Hallo! Lo que me están diciendo es qué me lance de un avión sin paracaídas? Qué le ceda mi dominio de mí y todo lo relativo a mí a su Ser que ni siquiera puedo ver?
Eso sonaba como confiar en que el viento me iba a sostener, algo por demás imposible.
Para mí eso, no era una opción.

Claro, no vayamos muy lejos que de cosas así de “voladas” está llena la Biblia y el caminar con Dios de muuuuchos santos, como Pedro caminando sobre el agua.

Pero yo necesitaba algo más para poder entender y dimensionar esto.
Y apareció Tin!

Mi cachorrito fue rescatado recién nacido de la calle, de una bolsa de basura por la muchacha que me lo dio, imaginen el miedo que a él podrían provocarle muchas cosas, pero sin embargo, es muy juguetón, alegre y cariñoso.
 
Una vez como es costumbre en él, estaba acostado encima de mí, deliciosamente dormido y casi cayendo de mí y de la cama, pero seguía super seguro y confiado, porque yo lo cuidaba y sabía que si era necesario lo alzaría.

Eso! Eso era todo!  Él confiaba que yo lo cuidaba aún cuando estaba dormido y finalmente contemplándolo entendí que era abandonarse.

Ahora puedo decirles, abandonarse es confiar en que Dios te va a cuidar para que no te lastimes, incluso en los riesgos que quieras correr.

Así que ya saben, suéltense en el amor de Dios!