Quiero compartirles un poquito de mi reflexión acerca de las lecturas de este Domingo XVII, antes haciendo la salvedad de que la que escribe solo busca hacer un ejercicio personal de la palabra y lo que esta me dejó resonando, y en ese espíritu de Iglesia y de amigos compartir esto y claro haciendo una salvedad más grande de que soy una simple agente pastoral, no ninguna exegeta ni teóloga.
De la primera lectura: me encantó ver a Abrahán "pulseársela" a Dios x toda la gente, buenos y malos, y lo cercano pero atinado de su discurso y sobre todo su astucia empezando con el "Señor" y siguiendo con: " «¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás al lugar por los cincuenta inocentes que hay en él? ¡Lejos de ti hacer tal cosa!, matar al inocente con el culpable, de modo que la suerte del inocente sea como la del culpable; ¡lejos de ti! El juez de todo el mundo, ¿no hará justicia?» "
El salmo sencillamente se pasa, es la voz cantante de aquel que se reconoce escuchado, y del mejor escucha, Dios que SIEMPRE, léanlo bien, SIEMPRE ESCUCHA
Segunda lectura: mucho que rescatar como en todo, yo hoy me quiero fijar en esto: “Borró el protocolo que nos condenaba con sus cláusulas y era contrario a nosotros; lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz.” Listo! Allí se los dejo, para mí, más claro ni el agua!
Evangelio: se los voy a hacer desde lo que los niños entender:
Aserrín, Aserrán, los maderos de San Juan
"El Amigo inoportuno" por VALIVÁN
Que no nos pase como los maderos de San Juan, sepamos ser perseverantes en nuestra oración, sepamos pedir ayuda a nuestros amigos, acerquémonos a orar y a hablar así con Dios, con la naturalidad de la familia, de los amigos.
Compartir la alegría del Encuentro con XTO.
Este blog se dirige a jóvenes con quienes se busca compartir "la belleza de la fe" tal como nos propone Nuestro Papa Benedicto XVI.
Compartir nuestro caminar y nuestro crecimiento espiritual.
Habla de experiencias que se viven día a día cuando caminamos en Iglesia añorando alcanzar la Alegría Plena, la Santidad.
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lunes, 29 de julio de 2013
viernes, 26 de julio de 2013
Mi maestro en el abandono
Podrán reírse bastante cuando lean esto,
de que ese que me ha enseñado no ha sido ningún gran santo ni sacerdote o
religiosa, más aún ni siquiera es humano.
Así que ya saben, suéltense en el amor de
Dios!
Voy a contarles qué es lo que pasa
conmigo, con el abandono y con este cachorro.
Desde que de verdad soy parte de la Igle,
y me tomo esto en serio, han habido cosas que me han llamado bastante la
atención y como en todo han habido otras que solo con el tiempo he podido
conocer, entender y vivir.
"Abandono" es una de esas
palabras que para mí se las traía.
Cómo abandonarme?
Pero qué es exactamente lo que significa “abandono”?
He aquí la definición de la Real Academia Española (RAE) para la palabra en cuestión: “Renuncia sin
beneficiario determinado, con pérdida del dominio”
Ojo, si la leyeron bien, dice las palabras renuncia y pérdida de dominio.
Entonces, Hallo! Lo que me están diciendo
es qué me lance de un avión sin paracaídas? Qué le ceda mi dominio de mí y todo
lo relativo a mí a su Ser que ni siquiera puedo ver?
Eso sonaba como confiar en que el viento me iba a
sostener, algo por demás imposible.
Para mí eso, no era una opción.
Claro, no vayamos muy lejos que de cosas
así de “voladas” está llena la Biblia y el caminar con Dios de muuuuchos
santos, como Pedro caminando sobre el agua.
Pero yo necesitaba algo más para poder
entender y dimensionar esto.
Y apareció Tin!
Mi cachorrito fue rescatado recién nacido
de la calle, de una bolsa de basura por la muchacha que me lo dio, imaginen el
miedo que a él podrían provocarle muchas cosas, pero sin embargo, es muy
juguetón, alegre y cariñoso.
Una vez como es costumbre en él, estaba
acostado encima de mí, deliciosamente dormido y casi cayendo de mí y de la cama,
pero seguía super seguro y confiado, porque yo lo cuidaba y sabía que si era necesario
lo alzaría.
Eso! Eso era todo! Él confiaba que yo lo cuidaba aún cuando
estaba dormido y finalmente contemplándolo entendí que era abandonarse.
Ahora puedo decirles, abandonarse es
confiar en que Dios te va a cuidar para que no te lastimes, incluso en los
riesgos que quieras correr.
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